viernes, 13 de agosto de 2010

sábado, 7 de agosto de 2010

martes, 27 de julio de 2010

2a parte del libro Jesús de Nazaret del Papa

Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo


viernes, 23 de julio de 2010

Toy Story 3: la más taquillera del 2010

viernes, 16 de julio de 2010

Comic de Pablo de Tarso

lunes, 12 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Los primeros cristianos

Fueron como el alma para el cuerpo

Un post que incluye varias sugerencias y libros de interés aquí mismo en la columna Temas de interés

martes, 29 de junio de 2010

Solemnidad de San Pedro y San Pablo y el hombre del tercer milenio

HOMILÍA DE SS BENEDICTO XVI EN LA BASÍLICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS, EN LAS VÍSPERAS DE LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO (fragmentos)
“ (…) la Iglesia es en el mundo una inmensa fuerza renovadora, no ciertamente por sus fuerzas, sino por la fuerza del Evangelio, en el que sopla el Espíritu Santo de Dios, el Dios Creador y redentor del mundo. (…) el hombre del tercer milenio desea una vida auténtica y plena, tiene necesidad de verdad, de libertad profunda, de amor gratuito. También en los desiertos del mundo secularizado, el alma del hombre tiene sed de Dios, del Dios vivo. (…) Hay regiones del mundo que aún esperan una primera evangelización; otras, que la recibieron, necesitan un trabajo más profundo; otras aún en las que el Evangelio echó raíces durante muchos siglos, dando lugar una verdadera tradición cristiana, pero en la que en los últimos siglos – con dinámicas complejas – el proceso de secularización ha producido una grave crisis del sentido de la fe cristiana y de la pertenencia a la Iglesia.

En esta perspectiva, he decidido crear un nuevo Organismo, en la forma de “Consejo Pontificio”, con la tarea principal de promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación, pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad y una especie de “eclipse del sentido de Dios”, que constituyen un desafío a encontrar los medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo. (…)”

Publicado por Zenit.org
Traducción del original italiano por Inma Álvarez


viernes, 25 de junio de 2010

San Josemaría Escrivá de Balaguer


EL SANTO DE LA VIDA DIARIA



Homilía de Juan Pablo II en Roma, Plaza de San Pedro, 7 de octubre


¡Queridísimos hermanos y hermanas!:

Con alegría os dirijo mi cordial saludo, en este día que sigue al de la canonización del beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Agradezco a S.E. Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, las palabras con las que se ha hecho intérprete de todos los presentes. Saludo con afecto a los numerosos Cardenales, Obispos y sacerdotes que han querido participar en esta celebración.

Este encuentro festivo une a una gran variedad de fieles, procedentes de muchos países y pertenecientes a los más diversos ambientes sociales y culturales: sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, intelectuales y trabajadores manuales. Es éste un signo del celo apostólico que ardía en el alma de San Josemaría.

En el Fundador del Opus Dei destaca el amor a la voluntad de Dios. Existe un criterio seguro de santidad: la fidelidad en el cumplimiento de la voluntad divina hasta las últimas consecuencias. El Señor tiene un proyecto para cada uno de nosotros, a cada uno confía una misión en la tierra. El santo no consigue ni siquiera imaginarse a sí mismo al margen del designio de Dios: vive sólo para realizarlo.

San Josemaría fue escogido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que las actividades comunes que componen la vida de todos los días son camino de santificación. Se podría decir que fue el santo de lo ordinario. En efecto, estaba convencido de que, para quien vive en una perspectiva de fe, todo es ocasión de encuentro con Dios, todo es estímulo para la oración. Vista de este modo, la vida cotidiana revela una grandeza insospechada. La santidad aparece verdaderamente al alcance de todos.

Escrivá de Balaguer fue un santo de gran humanidad. Todos los que lo trataron, de cualquier cultura o condición social, lo sintieron como un padre, entregado totalmente al servicio de los demás, porque estaba convencido de que cada alma es un tesoro maravilloso; en efecto, cada hombre vale toda la Sangre de Cristo. Esta actitud de servicio es patente en su entrega al ministerio sacerdotal y en la magnanimidad con la cual impulsó tantas obras de evangelización y de promoción humana en favor de los más pobres.

El Señor le hizo entender profundamente el don de nuestra filiación divina. Él enseñó a contemplar el rostro tierno de un Padre en el Dios que nos habla a través de las más diversas visicitudes de la vida. Un Padre que nos ama, que nos sigue paso a paso y nos protege, nos comprende y espera de cada uno de nosotros la respuesta del amor. La consideración de esta presencia paterna, que lo acompaña a todas partes, le da al cristiano una confianza inquebrantable; en todo momento debe confiar en el Padre celestial. Nunca se siente solo ni tiene miedo. En la Cruz -cuando se presenta - no ve un castigo sino una misión confiada por el mismo Señor. El cristiano es necesariamente optimista, porque sabe que es hijo de Dios en Cristo.

San Josemaría estaba profundamente convencido de que la vida cristiana implica una misión y un apostolado, de que estamos en el mundo para salvarlo con Cristo. Amaba el mundo apasionadamente, con "amor redentor" (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 604). Por eso sus enseñanzas han ayudado a tantos cristianos corrientes a descubrir el poder redentor de la fe, su capacidad de transformar la tierra.
Éste es un mensaje que tiene abundantes y fructuosas implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.

Promueve la cristianización del mundo "desde dentro", mostrando que no puede haber conflicto entre la ley divina y las exigencias del genuino progreso humano. Este santo sacerdote enseñó que Cristo ha de ser el ápice de toda actividad humana (cf Jn 12,32). Su mensaje mueve al cristiano a actuar en los lugares en los que se modela el futuro de la sociedad. De la presencia activa del laico en todas las profesiones y en las fronteras más avanzadas del desarrollo ha de derivar forzosamente una contribución positiva al fortalecimiento de esa armonía entre fe y cultura de que tan necesitado está nuestro tiempo.

San Josemaría Escrivá ha gastado su vida en servicio de la Iglesia. Los sacerdotes, los laicos que siguen los más diversos caminos, los religiosos y las religiosas encuentran en sus escritos una fuente estimulante de inspiración. Queridos hermanos y hermanas, al imitarle con apertura de espíritu y de corazón, dispuestos a servir a las Iglesias locales, estáis contribuyendo a dar fuerza a la "espiritualidad de comunión", indicada en la Carta apostólica Novo millennio ineunte como uno de los objetivos más importantes para nuestro tiempo.

Me es grato terminar con una referencia a la fiesta litúrgica de hoy, Nuestra Señora del Rosario. San Josemaría escribió un hermoso libro titulado Santo Rosario que se inspira en la infancia espiritual, disposición de espíritu propia de quienes quieren llegar a un total abandono en la voluntad divina. De todo corazón confío a la protección maternal de María a todos vosotros, con vuestras familias y vuestros apostolados, y os agradezco vuestra presencia.

Doy las gracias de nuevo a todos los presentes, especialmente a los que han venido de lejos. Os invito, queridísimos hermanos y hermanas, a llevar a todas partes un claro testimonio de fe, según el ejemplo y las enseñanzas de vuestro santo Fundador. Os acompaño con mi oración y de todo corazón os bendigo, así como a vuestras familias y vuestras actividades.

martes, 22 de junio de 2010

Santo Tomás Moro


Sir Tomás Moro
Santo Tomás Moro (1478-1535)



Tomás Moro nació en Londres el 7 de febrero de 1478 y fue decapitado en la misma ciudad el 6 de julio de 1535. Laico, casado y padre de cuatro hijos, amigo de los franciscanos y al parecer miembro de la Tercera Orden Franciscana, humanista y jurista, escritor y hombre de gobierno, por la coherencia con sus convicciones cristianas cayó en desgracia del rey Enrique VIII al oponerse a sus pretensiones. Fue canonizado por Pío XI en 1935, y Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y de los políticos en el 2000.


Aquí el enlace al documento por el cual lo proclamo Juan Pablo II lo proclamó Patrono de los gobernantes y políticos


ORACION DE
SANTO TOMÁS MORO

Dios Glorioso, dame gracia para enmendar mi vida y tener presente mi fin sin eludir la muerte, pues para quienes mueren en Ti, buen Señor, la muerte es la puerta a una vida de riqueza.

Y dame, buen Señor, una mente humilde, modesta, calma, pacífica, paciente, caritativa, amable, tierna y compasiva en todas mis obras, en todas mis palabras y en todos mis pensamientos, para tener el sabor de tu santo y bendito espíritu.

Dame buen Señor, una fe plena, una esperanza firme y una caridad ferviente, un amor a Ti, muy por encima de mi amor por mí.

Dame, buen Señor, el deseo de estar contigo, de no evitar las calamidades de este mundo, no tanto por alcanzar las alegrías del cielo como simplemente por amor a Ti.

Y dame, buen Señor, Tu amor y Tu favor; que mi amor a Ti, por grande que pueda ser, no podría merecerlo si no fuera por tu gran bondad. Buen Señor, dame Tu gracia para trabajar por estas cosas que te pido.


**************
La despedida
de Tomás Moro a su hija Margarita,
escrita en la cárcel poco antes de su martirio


"Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mi, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor".
"Aunque estoy convencido, mi querida Margarita, de que la maldad de mi vida pasada es tal que merecería que Dios me
abandonase del todo, ni por un momento dejaré de confiar en su inmensa bondad. Hasta ahora, su gracia santísima me
ha dado fuerzas para postergarlo todo: las riquezas, las ganancias y la misma vida, antes de prestar juramento en
contra de mi conciencia".